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El cerebro: la obra maestra que nos permite ser quienes somos.

Cerebro humano

«Cada pensamiento, cada recuerdo, cada abrazo, cada sueño y cada acto de amor comienzan en un lugar que pesa poco más de un kilogramo, pero cuyo poder es prácticamente infinito»

Durante siglos, el ser humano ha levantado pirámides, construido ciudades, viajado al espacio, desarrollado inteligencia artificial, escrito sinfonías, descubierto vacunas y cambiado el rumbo de la historia. Sin embargo, existe una creación mucho más extraordinaria que cualquiera de ellas: el cerebro humano.

Paradójicamente, convivimos con él todos los días y pocas veces nos detenemos a pensar en el milagro que representa.

Cada palabra que pronunciamos, cada emoción que sentimos, cada decisión que tomamos y cada recuerdo que guardamos es posible gracias a ese órgano que trabaja sin descanso desde antes de nuestro nacimiento hasta el último instante de nuestra vida.

Por ello, cada 22 de julio, el Día Mundial del Cerebro nos invita no solamente a conocerlo mejor, sino también a cuidarlo, protegerlo y reconocer que en él reside buena parte de lo que significa ser personas.

La computadora más extraordinaria jamás creada.

Durante mucho tiempo se comparó al cerebro con una computadora.

Hoy sabemos que esa comparación se queda corta.

Mientras una computadora ejecuta instrucciones previamente programadas, el cerebro aprende, interpreta, crea, imagina, se adapta y encuentra soluciones completamente nuevas.

Está formado por aproximadamente 86 mil millones de neuronas, cada una capaz de comunicarse con miles de otras células mediante conexiones llamadas sinapsis.

El resultado es una red de una complejidad tan enorme que ningún sistema tecnológico ha logrado igualarla

Es una auténtica obra maestra de la naturaleza.

Mucho más que pensar.

Cuando escuchamos la palabra «cerebro» solemos relacionarla con la inteligencia.

Pero su trabajo va muchísimo más allá.

Es quien regula:

1. nuestros movimientos.

2. el lenguaje.

3. la memoria.

4. las emociones.

5. el equilibrio.

6. la respiración.

7. los latidos del corazón.

8. el sueño.

9. el aprendizaje.

10. la creatividad.

11. la personalidad.

Incluso cuando dormimos, el cerebro continúa trabajando, organizando recuerdos, reparando conexiones neuronales y preparándonos para un nuevo día.

Nunca descansa completamente.

El órgano que también sabe reinventarse.

Durante muchos años se creyó que el cerebro era prácticamente inmutable.

Hoy sabemos que ocurre exactamente lo contrario.

Posee una capacidad extraordinaria llamada neuroplasticidad.

Esto significa que puede reorganizarse, crear nuevas conexiones e incluso desarrollar nuevas formas de realizar determinadas funciones cuando alguna parte resulta afectada.

Gracias a esta capacidad, personas que han sufrido un accidente cerebrovascular, un traumatismo o una lesión neurológica pueden recuperar habilidades mediante rehabilitación.

También explica por qué aprendemos nuevos idiomas, adquirimos habilidades musicales o desarrollamos destrezas a cualquier edad.

El cerebro nunca deja de aprender.

El cerebro y la discapacidad.

En un blog dedicado a la inclusión, como es el caso de HIT – Hagamos de la Inclusión un Todo, resulta imposible hablar del cerebro sin hablar de esperanza.

Muchas discapacidades tienen un origen neurológico.

La parálisis cerebral, algunos trastornos del neurodesarrollo, diversas enfermedades neurodegenerativas, algunos tipos de epilepsia y múltiples lesiones cerebrales modifican la forma en que una persona se mueve, aprende, se comunica o interactúa con el mundo.

Sin embargo, es fundamental comprender algo:

una lesión cerebral jamás disminuye el valor de una persona.

Detrás de cada diagnóstico continúa existiendo alguien con sueños, talentos, emociones, capacidad para aprender y un enorme potencial para desarrollarse cuando encuentra oportunidades y apoyos adecuados.

La inclusión comienza cuando dejamos de mirar únicamente una condición médica y empezamos a descubrir a la persona-

También el cerebro necesita cuidados.

Así como cuidamos el corazón o los pulmones, nuestro cerebro también requiere atención.

Algunas de las mejores formas de protegerlo son:

· mantener una alimentación equilibrada.

· realizar actividad física de forma regular.

· dormir lo suficiente.

· controlar enfermedades como diabetes e hipertensión.

· evitar el consumo de tabaco y el abuso del alcohol.

· estimularlo mediante la lectura, los juegos de estrategia, la música y el aprendizaje continuo.

· mantener relaciones sociales saludables.

· cuidar nuestra salud emocional.

Cada uno de estos hábitos ayuda a conservar millones de conexiones neuronales que utilizaremos durante toda la vida.

Nunca es tarde para aprender.

Existe una idea equivocada que dice que solamente los niños aprenden con facilidad.

La ciencia ha demostrado lo contrario.

El cerebro conserva durante toda la vida la capacidad de formar nuevas conexiones.

Aprender un instrumento, comenzar un nuevo idioma, leer sobre temas desconocidos, resolver acertijos o simplemente conversar con otras personas mantiene activo nuestro sistema nervioso.

Cada aprendizaje deja literalmente una huella física dentro del cerebro.

Aprender es una forma de fortalecerlo.

El cerebro también construye la inclusión.

Cuando hablamos de inclusión solemos pensar en rampas, elevadores o tecnologías de apoyo.

Todo eso es indispensable.

Pero existe otra barrera mucho más difícil de eliminar: la que habita dentro de nuestra propia mente, Los prejuicios, los estereotipos, la discriminación y la falta de empatía.

La buena noticia es que el mismo cerebro que puede aprender prejuicios también puede desaprenderlos: puede desarrollar empatía, puede comprender nuevas realidades, puede cambiar su manera de mirar a los demás.

La verdadera inclusión comienza cuando transformamos nuestra forma de pensar.

Y ese cambio ocurre precisamente en el cerebro.

Un homenaje al órgano que nos hace humanos.

Cada sonrisa que recordamos.

Cada voz que reconocemos.

Cada persona que amamos.

Cada sueño que perseguimos.

Cada obstáculo que logramos superar.

Todo comienza en ese órgano silencioso que trabaja día y noche sin pedir reconocimiento.

Quizá nunca logremos comprender completamente todos sus misterios.

Pero sí podemos admirarlo, cuidarlo y agradecerle.

Porque dentro de poco más de un kilogramo de tejido nervioso vive la capacidad de imaginar un mundo mejor.

Y también la posibilidad de construir una sociedad más incluyente.

Reflexión final.

El Día Mundial del Cerebro nos recuerda que el órgano más extraordinario del cuerpo humano no es solamente el centro de nuestros pensamientos, sino también el lugar donde nacen la empatía, la creatividad, la resiliencia y la esperanza.

Cuidar nuestro cerebro significa cuidar nuestra capacidad para aprender, amar, adaptarnos y transformar el mundo.

Porque una sociedad verdaderamente incluyente no se construye únicamente con infraestructura o tecnología; comienza cuando cada cerebro decide abrirse al respeto, comprender las diferencias y reconocer que el verdadero valor de una persona nunca depende de una condición, sino de su dignidad.

En HIT – Hagamos de la Inclusión un Todo creemos que el conocimiento siempre es el primer paso hacia la inclusión. Y quizás no exista conocimiento más valioso que comprender y proteger ese maravilloso universo que todos llevamos dentro: nuestro cerebro.

 

Artículo escrito por José Antonio Anguiano Cortés que se publica en el blog HIT – Hagamos de la Inclusión un Todo bajo la responsabilidad del autor.

2 comentarios en «El cerebro: la obra maestra que nos permite ser quienes somos.»

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