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En dónde dejé mi ceguera?…

Pastel elaborado por Marce Vázquez, es en forma circular con betún blanco y encima varias fresas partidas en gajos

Cuando recién quedé ciega era realmente torpe y la verdad me la pasaba mucho tiempo llorando y dándole vueltas en mi cabeza a lo que según yo sería mi terrible futuro.

Ahora a cinco años y medio de ese suceso que marcó mi vida hay ocasiones en las que me pregunto: dónde dejé mi ceguera?

Cuando estoy cocinando y pongo las manos cerca de las ollas o de las sartenes y a veces utilizo mis dedos para dar vueltas a las cosas del comal ni me acuerdo que soy ciega.

Cuando preparo mantecadas y yo sola programo mi horno y reviso la textura del pan y meto y saco las charolas sin quemarme, tampoco me siento ciega.

Cuando manejo mi teléfono con tanta habilidad y rapidez e incluso utilizo aplicaciones que antes no usaba me río de mi ceguera.

Cuando estoy dando mis clases y en mi cerebro están pasando continuamente las imágenes de lo que mis alumnos y alumnas hacen guiándose por mí, pienso repetidamente: qué pasó con mi ceguera?

Cuando me pongo a tejer bufandas y me quedan incluso mejor que antes me digo: pues no que soy ciega?

Cuando voy a la tienda, compro mis cosas, pago, regreso a casa y sigo con mi rutina digo bajito: adónde te fuiste ceguera?

Cuando de repente me aventuro y me voy sola a pasear con mi perro me río y digo: chin, se me olvidó traerme mi ceguera.

Cuando me invitan a salir y me estoy maquillando empiezo a buscar entre mis cosas porque se me pierde mi ceguera.

Cuando voy y vengo, subo y bajo, hago y deshago, me entretengo y me detengo no puedo dejar de pensar: en dónde dejé mi ceguera?

Y luego cuando lo medito en cada una de las ocasiones que me lo pregunto me acuerdo que mi ceguera la dejé en la mente de otras personas, en sus palabras, en su ignorancia, en su exclusión, en su rechazo, en su lástima, en sus miedos, en su incredulidad y en su asombro.

Porque sí, soy ciega; pero creo que soy más ciega en ojos de otras personas que en los míos. 

Entonces, a buscar se ha dicho porque como soy bien despistada ya perdí mi ceguera.

La que ciega era y no encuentra su ceguera.

Marce Vázquez, autora de este artículo.

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