Un maestro que colabora en un Centro de Recursos e Información para la Integración Educativa atendía a una alumna con ceguera de tercer grado de educación primaria, en ese instante se estaba trabajando con diferentes objetos para que la alumna lograra escribir distintos enunciados en braille, los objetos consistían en: una taza, un plato, un foco y un corazón.
Al mostrarle los primeros tres objetos, todo estaba bien, la alumna escribió sus enunciados de manera correcta, verificó si estaban bien escritos, si tenía los puntos como lo marca la simbología Braille.
Al llegar a la figura del corazón el maestro le expresó:
– En la mano tienes un corazón, pero al tocarlo sucedió algo muy extraño, la alumna se puso demasiado histérica, empezó a llorar con gritos desesperados, la mamá de la alumna se encontraba presente en la actividad y le dijo:
– Vanesa, dirigiéndose a su hija que así se llamaba, es un corazón de foami, no te asustes no es como el que te enseñó tu maestra del aula.
El maestro le preguntó: ¿Qué tipo de corazón le enseñó su maestra?
La mamá expresó: Es que la maestra cuando vieron el tema del aparato circulatorio en la asignatura de Biología, le llevó un corazón real le dijo que era de un cerdo y es por eso que se puso así.
El maestro le aclaró que el corazón que le estaba proporcionando era de foami, no tenía nada que ver con el corazón que le había enseñado su maestra en la clase.
Es muy importante considerar que cuando a los alumnos con ceguera le proporcionamos objetos de lo más real, podemos afectar el aprendizaje porque en ocasiones se sienten con temores al saber que lo que se le está diciendo es de un animal de verdad, y como no lo pueden ver se imaginan cosas negativas con respecto al tema que se está tratando.
Artículo escrito por el Doctor Ignacio Santiesteban Niebla, Doctor en Educación y Diversidad, Especialista en Ceguera y Baja Visión, Culiacán, Sinaloa, México. Enero 2025.
