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Hipertensión arterial: la enfermedad silenciosa que cambia tu vida en un segundo.

brazo de una persona recargado en un sillón con un aparato en la muñeca checándose la presión

Millones la padecen sin saberlo, y prevenirla puede ser la diferencia entre vivir plenamente o enfrentar consecuencias irreversibles.

Cada día, miles de personas se levantan, trabajan, ríen, manejan, comen con su familia y hacen su vida aparentemente normal, sin imaginar que dentro de su cuerpo hay una amenaza creciendo en silencio.

No duele, no avisa, no siempre presenta síntomas, y precisamente por eso, la hipertensión arterial es conocida como “el asesino silencioso”.

En el marco del Día Mundial de la Hipertensión Arterial, que se conmemora cada 17 de mayo, vale la pena detenernos unos minutos y hablar de una enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo, incluyendo jóvenes, adultos y personas mayores que muchas veces creen estar perfectamente sanas.

La presión alta no distingue edades, profesiones ni condiciones sociales. Puede afectar a cualquiera. Y lo más preocupante es que muchísimas personas viven con hipertensión sin saberlo.

Por eso hoy no solo hablaremos de cifras y conceptos médicos. Hoy hablaremos de vida, de conciencia, de prevención y de la enorme importancia de escuchar a nuestro cuerpo antes de que sea demasiado tarde.

¿Qué es la hipertensión arterial?

La hipertensión arterial ocurre cuando la fuerza con la que la sangre circula por nuestras arterias es demasiado alta de manera constante.

Dicho de forma sencilla: el corazón tiene que trabajar más de lo normal para bombear sangre al cuerpo.

Con el tiempo, este esfuerzo excesivo va dañando silenciosamente órganos vitales como:

– El corazón.

· El cerebro.

· Los riñones.

· Los ojos.

· Las arterias.

Y ahí está el verdadero peligro: muchas veces el daño avanza durante años sin dar señales claras.

¿Cómo se mide la presión arterial?

Cuando nos toman la presión aparecen dos números, por ejemplo: 120/80.

El primero corresponde a la presión sistólica: es la fuerza cuando el corazón bombea.

El segundo corresponde a la presión diastólica: es la presión cuando el corazón descansa entre latidos.

Valores que se pueden obtener:

· Si el resultado de la medición es de 120/80 esta es la presión ideal.

· Entre 120-129 y 80 – 89, cuidado es una alerta a la que debes de darle seguimiento.

· Entre 130-139 o 90-99, hipertensión en etapa inicial.

· 140/90 o más, hipertensión arterial alta.

· 180/120 o más, emergencia médica.

Cuando una persona alcanza cifras extremadamente altas, no debe ignorarlo ni “esperar a ver si se pasa”. Puede tratarse de una situación peligrosa que requiere atención médica inmediata.

El gran problema: muchas personas no sienten nada.

Uno de los mayores peligros de la hipertensión es que frecuentemente no provoca síntomas.

Algunas personas pueden experimentar:

1. Dolor de cabeza.

2. Mareos.

3. Zumbido en los oídos.

4. Visión borrosa.

5. Fatiga.

6. Palpitaciones.

Pero muchas otras no sienten absolutamente nada.

Por eso es tan importante medirse la presión regularmente, incluso si uno se siente bien.

Porque sentirse bien no siempre significa estar sano.

¿Qué puede provocar la hipertensión?

Existen muchos factores que aumentan el riesgo:

1. Mala alimentación: El exceso de sal, comida procesada, frituras y grasas saturadas afecta directamente la salud cardiovascular.

2. Estrés constante: Vivimos acelerados. Preocupados, cansados, con ansiedad permanente. El estrés continuo también eleva la presión arterial.

3. Sedentarismo: Pasar demasiado tiempo sin actividad física debilita el sistema cardiovascular.

4. Sobrepeso y obesidad: El corazón tiene que trabajar más cuando el cuerpo tiene exceso de peso.

5. Tabaquismo y alcohol: Fumar daña las arterias y el consumo excesivo de alcohol también puede elevar la presión.

6. Herencia familiar: Si padres o abuelos padecieron hipertensión, el riesgo aumenta.

7. Diabetes y colesterol alto: Ambas enfermedades suelen estar relacionadas con problemas cardiovasculares.

Cuando la hipertensión cambia vidas.

La presión alta no controlada puede provocar:

· Infartos.

· Derrames cerebrales.

· Insuficiencia renal.

· Pérdida de la vista.

· Problemas cardíacos graves.

· Discapacidad permanente.

· Muerte prematura.

Y aquí es donde este tema toca profundamente la esencia de la inclusión.

Porque muchas discapacidades físicas, cognitivas o neurológicas aparecen después de un evento cardiovascular que pudo haberse prevenido o controlado a tiempo.

Un derrame cerebral puede cambiar completamente la vida de una persona y de toda su familia en cuestión de minutos.

Hay personas que después de un infarto cerebral deben reaprender a caminar, hablar, escribir o incluso comer.

Por eso hablar de hipertensión también es hablar de prevención, de calidad de vida y de responsabilidad social.

¿Qué podemos hacer para prevenirla o controlarla?

La buena noticia es que mucho depende de nuestros hábitos.

Reducir el consumo de sal: No se trata de eliminar todo sabor, sino de moderar.

Muchas veces el exceso de sodio está escondido en:

· Sopas instantáneas.

· Embutidos.

· Papas fritas.

· Comida rápida.

· Productos enlatados.

Tomar agua suficiente: El cuerpo necesita hidratación adecuada para funcionar correctamente.

Hacer actividad física: Caminar 30 minutos diarios puede hacer una enorme diferencia. No hace falta convertirse en atleta. Hace falta moverse.

Dormir mejor: El descanso también es salud cardiovascular.

Aprender a manejar el estrés: Hablar, respirar, pedir ayuda, hacer pausas y cuidar nuestra salud emocional también protege el corazón.

Evitar tabaco y exceso de alcohol: Cada cigarro daña las arterias, cada exceso pasa factura.

Acudir al médico regularmente: Especialmente después de los 40 años o si existen antecedentes familiares.

Un error muy común: abandonar el tratamiento.

Muchas personas dejan de tomar sus medicamentos cuando “ya se sienten bien”. Eso es peligrosísimo.

La hipertensión normalmente no se cura; se controla.

Y precisamente sentirse bien suele significar que el tratamiento está funcionando.

Suspender medicamentos sin supervisión médica puede provocar crisis graves.

La hipertensión también afecta emocionalmente.

Recibir un diagnóstico de presión alta puede generar miedo, ansiedad o frustración.

Hay personas que sienten culpa.

Otras se deprimen.

Algunas creen que su vida “ya no será igual”, pero vivir con hipertensión no significa dejar de vivir. Significa aprender a cuidarse. Y eso no es debilidad.

Es amor propio.

La importancia de crear conciencia.

Muchas personas se revisan la vista, o los dientes, o el azúcar; pero pocas veces pensamos en medir nuestra presión arterial. Y algo tan sencillo como colocarse un baumanómetro puede salvar vidas.

La prevención sigue siendo la herramienta más poderosa que existe.

Una reflexión necesaria que quizá no nos guste.

Vivimos tan rápido que muchas veces ignoramos las señales del cuerpo: Normalizamos el cansancio, el estrés, la mala alimentación, la falta de descanso. Hasta que un día el cuerpo cobra la factura.

La hipertensión arterial nos recuerda algo muy importante: la salud no debe dejarse para después.

Porque ningún trabajo, compromiso o preocupación vale más que la posibilidad de seguir viviendo plenamente junto a quienes amamos.

Conclusión.

En el Día Mundial de la Hipertensión Arterial, el llamado es claro: Hay que revisar nuestra presión. Hay que cuidar el corazón. Hay que tomar conciencia.

Porque la hipertensión puede ser silenciosa… pero sus consecuencias no lo son.

Y porque muchas vidas podrían salvarse simplemente con prevención, información y hábitos más saludables.

Cuidar nuestra presión arterial no es exageración. Es responsabilidad. Es amor. Es vida.

 

Artículo escrito por José Antonio Anguiano Cortés que se publica en el blog HIT – Hagamos de la Inclusión un Todo bajo la responsabilidad del autor.


 

 

 

 

2 comentarios en «Hipertensión arterial: la enfermedad silenciosa que cambia tu vida en un segundo.»

  1. Un artículo muy completo, pero además muy interesante, que nos invita a reflexionar sobre nuestra forma de vivir cuando ya tenemos hipertensión arterial.
    Tal vez, más importante como prevenir este problema de salud.
    Muchas gracias

    1. Hola Celina, muchas gracias por tu comentario, es muy grato saber que en nuestros artículos encuentran información que es de utilidad y como comentas es muy importante saber cómo se puede prevenir esta enfermedad de la cual aunque hay millones en nuestro país que ya la tienen aún se puede evitar que otros millones la padezcan Saludos cordiales

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