Palabras clave: Tacto, Número y Espacio.
El aprendizaje de las matemáticas para estudiantes con ceguera de primer grado (ceguera total o restos visuales mínimos) trasciende la simple memorización; es un proceso de reconfiguración espacial y háptica. La comprensión de la estructura numérica requiere que el alumno pase de la abstracción simbólica a la concreción táctil. El uso del teclado numérico como interfaz pedagógica no solo facilita la ubicación de los dígitos, sino que establece un «mapa mental» rígido y predecible que sirve de base para operaciones más complejas.
A través de la manipulación de materiales con relieve, como la plastilina y texturas clasificadas, el estudiante no solo «aprende» el número, sino que lo «construye» en su mente, permitiendo que la transición entre lo ascendente, lo descendente y lo alternado sea una experiencia lúdica y significativa.
Conceptualización de la Estrategia: El Tablero Numérico.
1.- El Tablero Numérico: La Base Espacial.
El tablero numérico es una estructura táctil organizada en una cuadrícula de 3×3 con una extensión inferior. Su diseño imita la disposición universal del teclado telefónico o de cajero automático.
* Estructura: Tres compartimentos superiores, tres medios, tres inferiores y uno central en la base.
* Objetivo: Proporcionar un punto de referencia fijo para la orientación espacial.
2.- Tablero Numérico Ascendente (Del 1 al 0).
Se define como la organización progresiva de los números de menor a mayor. En esta etapa, el alumno aprende que el valor numérico crece conforme se desplaza por el tablero.
- Fila 1: 1, 2, 3
- Fila 2: 4, 5, 6
- Fila 3: 7, 8, 9
- Base: 0
3.- Tablero Numérico Descendente (Del 9 al 0).
Este concepto implica la reversibilidad del pensamiento. Al recorrer el tablero de mayor a menor (iniciando en el 9 y terminando en el 0), el alumno consolida la noción de sustracción y el orden jerárquico inverso, fortaleciendo la agilidad mental.
4.- Tablero de Números Alternados.
Es la prueba máxima de consolidación. Consiste en ubicar los números en posiciones no secuenciales de forma aleatoria. Esto garantiza que el alumno ha identificado el grafismo táctil (la forma del número en relieve) y su valor, independientemente de la posición que ocupe en el tablero.
Sugerencias para el Éxito Educativo.
Para Padres de Familia.
- Ambiente Táctil: Rotule objetos de la casa con números en relieve hechos de silicona o plastilina.
- Juego Cotidiano: Al subir escaleras o contar frutas, asocie el movimiento físico con la posición mental del tablero.
- Refuerzo Positivo: Celebre la identificación correcta a través del tacto, evitando la frustración ante la confusión de formas similares (como el 6 y el 9).
Para Maestros (Regular y Educación Especial).
- Multisensorialidad: Utilice lija para los contornos, plastilina para el volumen y semillas para el relleno de los números.
- Mediación Verbal: Describa constantemente la posición («Arriba a la izquierda», «Centro»).
- Evaluación Constante: Antes de pasar a operaciones aritméticas, asegúrese de que el alumno localice el «5» (posición central) como punto de anclaje de manera instantánea.
Referencias de Autores.
El estudio de la tiflopedagogía (educación para ciegos) cuenta con referentes que respaldan el uso del tacto y la estructura espacial:
Rosa, A., Huertas, J. A., & Ochaita, E. (1993). Psicología de la ceguera. Alianza Editorial. Madrid, España. (Analiza cómo el ciego construye conceptos espaciales a través de sistemas sustitutivos del tacto).
Fernández del Campo, J. E. (1986). La enseñanza de las matemáticas a los ciegos. ONCE (Organización Nacional de Ciegos Españoles). Madrid, España. (Obra fundamental que propone el uso de ábacos y tableros para la representación numérica).
Vygotsky, L. S. (1997). Fundamentos de Defectología (Obras Escogidas Vol. V). Editorial Pueblo y Educación. La Habana, Cuba. (Plantea que la compensación de la discapacidad se logra mediante el uso de herramientas culturales y mediación pedagógica).
Conclusiones.
La implementación de la estrategia del teclado numérico representa un puente vital entre la oscuridad sensorial y la iluminación cognitiva.
Al utilizar materiales como plastilina y tableros compartimentados, se transforma una lección de matemáticas en una experiencia de exploración háptica.
El dominio de las secuencias ascendentes, descendentes y, sobre todo, alternadas, demuestra que el estudiante no está simplemente repitiendo una canción numérica, sino que ha desarrollado una conciencia espacial y simbólica.
Esta base es la que permitirá, en el futuro, que el alumno con ceguera de primer grado compita en igualdad de condiciones en el razonamiento lógico-matemático, reafirmando que la inclusión no es solo un derecho, sino una posibilidad metodológica real y efectiva.
Artículo del Doctor Ignacio Santiesteban Niebla, Doctor en Educación y Diversidad, Especialista en Ceguera y Residuo Visual, Culiacán, Sinaloa, México.
Febrero 2026.
