Ignacio Santiesteban Niebla: El mago de la pedagogía táctil.
Ignacio Santiesteban Niebla nació en Culiacán, Sinaloa, con una condición llamada miopía progresiva, que lo obligó a usar lentes desde muy pequeño. Al iniciar la primaria, sus padres notaron que tenía serias dificultades para leer: acercaba demasiado los libros a los ojos. La maestra también comentó que le costaba identificar letras e imágenes. Una visita al oftalmólogo confirmó el diagnóstico, y le recetaron lentes que mejoraron su capacidad de ver. Sin embargo, Ignacio seguía enfrentando un obstáculo particular: en el pizarrón verde solo podía distinguir las letras blancas, mientras que las rojas y amarillas quedaban fuera de su percepción.
Con el paso de los años, la miopía empeoró y su graduación aumentó. A los 12 años comenzó a usar lentes de contacto. En segundo año de secundaria, un glaucoma lo dejó ciego del ojo izquierdo. Aun así, continuó sus estudios con residuo visual en el ojo derecho, valiéndose únicamente de este ojo. A los 17 años, mientras cursaba el bachillerato, sufrió un desprendimiento de retina que lo dejó totalmente ciego.
El golpe fue devastador para su familia, que tuvo que asimilar la nueva realidad. Ignacio, decidido a encontrar un camino, investigó y optó por inscribirse en una escuela de educación especial. En 1993 ingresó a la Escuela de Impedimentos Visuales, donde aprendió Braille, orientación y movilidad con bastón blanco, el uso del ábaco Kramer y otras herramientas fundamentales. Luego retomó el bachillerato, obteniendo buenas calificaciones y demostrando su capacidad de superación.
Motivado por su experiencia, decidió estudiar la Licenciatura en Educación Especial Integral en la Escuela Normal de Especialización del estado de Sinaloa, graduándose con honores. Se especializó en discapacidad visual y actualmente trabaja en el Centro de Recursos e Información para la Integración Educativa (CRIE). Además, imparte clases en la Escuela Normal de Especialización del Estado de Sinaloa, en la asignatura de Aprendizaje de las Matemáticas para nivel inicial y preescolar.
Su deseo de aprender no se detuvo ahí: cursó un posgrado en educación especial y obtuvo el doctorado en educación y diversidad. A lo largo de su trayectoria, ha desarrollado innovadoras metodologías para la enseñanza de estudiantes ciegos, lo que le ha valido el reconocimiento en redes sociales como “el mago de la pedagogía táctil”. Entre sus aportaciones destacan métodos para la enseñanza de las matemáticas y para el aprendizaje de lectura y escritura en sistema Braille.
Para Ignacio, la mayor recompensa es saber que sus metodologías están ayudando a estudiantes que viven la misma condición que él. Ha colaborado en diversas escuelas de Sinaloa, atendiendo a alumnos con discapacidad visual y dejando huella en la educación inclusiva del estado.
