Hoy es un día en el que las redes sociales estallan en felicitaciones y buenos deseos por el día de la madre.
Los restaurantes ya no tienen reservaciones disponibles, las florerías están a tope con los pedidos, las tiendas de ropa y de electrodomésticos obtienen grandes ingresos y así por donde quiera que vamos parece que todo es felicidad.
Muchos hogares se visten de manteles largos hoy para festejar a la mamá, pero qué pasa con las otras madres?
Me refiero en primer lugar a las madres ausentes, como mi mamá. 
Aquellas que desgraciadamente murieron. Aquellas que hacen falta en nuestras bodas, en cada navidad, en cada alegría y en cada tristeza.
Mamás ausentes como la mía, que sólo estuvo en mi vida tres años de los cuales yo no recuerdo nada.
Mamás que sólo están presentes en nuestros pensamientos, en fotografías, en videos, en cartas y en recuerdos.
Mamás que nos duelen, faltan, añoramos.
Luego están las madres a quienes les arrebataron sus hijos.
Aquellas que todos los días se levantan solamente con la esperanza de encontrarlos y volverlos a ver.
Las otras a quienes sólo se les dio la oportunidad de verlos unos momentos, darles un beso, abrazarlos y dejarlos partir.
Unas que quizás los vieron, los criaron, los disfrutaron un tiempo y las otras que quizá ni siquiera pudieron conocerlos pero que igual les duelen.
Esas mamás por las que a veces no tenemos empatía, no respetamos su dolor y su sentir en este día que para ellas no es bonito.
Pienso también en las madres que tuvieron que ver partir a todos sus hijos cuando se cree que el ciclo natural de la vida es que los hijos entierren a los padres y no viceversa. Esas para quienes hoy no hay festejo porque ya no hay hijos. 
También están las madres a quienes la vida las llevó por ese camino sin esperarlo o sin quererlo.
Abuelas, hermanas, tías, cuñadas, sobrinas, hijas etc.
Esas que se hicieron cargo de la crianza de hijos e hijas que no eran suyos.
Que tomaron el toro por los cuernos y le entraron al quite desarrollando así un instinto maternal que las hace a veces más madres que las otras.
Y luego las que fueron madres por el producto de una violación; las que quizás en este día tengan sentimientos encontrados y en las que muchas veces tampoco pensamos.
Pero además están esas madres a quienes sus hijos les dieron la espalda, no las visitan, se olvidaron de todo lo que hicieron por ellos, las odian y las abandonan ya sea en sus propias casas o en asilos donde las dejan como muebles viejos hasta que se van de esta vida solas y es cuando a los hijos les entra el remordimiento.
Esas madres que lo dieron todo y se quedan con el dolor de no comprender qué hicieron mal? 
Y allá detrás caminando despacito vienen otras a quienes se les ha quitado el derecho de ser madres o la vida no les ha concedido ese deseo .
O a las madres que por tener una discapacidad se les juzga por criar hijos.
Y ahí estamos echándoles en cara su falta de maternidad, su imposibilidad de dar luz a otra vida sin conocer sus circunstancias o sus capacidades.
A todas esas madres yo las abrazo hoy. Respeto su dolor, tengo empatía ante su sentir, las acompaño, las honro y las reconozco en este día.
Especialmente a mi mamá Norma Angélica, a quien nunca olvido, con quien siempre hablo y a quien le cuento cómo me siento.
A quien le lloro porque desearía que hubiese estado conmigo en cada cosa que me ha pasado y a quien me gustaría poder felicitar físicamente cada año. 
Gracias infinitas a todas ustedes que han dado vida y también han dado su vida por todos nosotros.
Gracias Mamá por tu vida y por mi vida.
Hoy para ti, mi más grande amor.
Con el sentir que tiene una hija por una madre ausente pero que siempre la lleva presente:
Marce Vazquez.

Es una reflexión excelente, en donde se valora a la madre y en general a la mujer que, queriendo ser madre, la vida se lo ha negado.
Me parece perfecto el que se piense en la madre, sin embargo, estimo que el padre está socialmente devaluado, pues ese padre que asume su responsabilidad y rol familiar, en donde se espera que él lleve algo de comer a casa, es ese que sabe que en casa se come tres veces al día, no importa que no tenga empleo o que no le hayan pagado, igual con los gastos como el vestido, la renta, la luz, el agua. A esa familia NO le importa si el padre está asaltando o pidiendo prestado para «resolver». De eso hablo!
Estimado Fermín, nuevamente muchísimas gracias por tu comentario en relación a este artículo de nuestra colaboradora Marce Vázquez, coincidimos plenamente contigo en que en una familia el papel que juega la mamá y el papá son muy importantes y que ambos roles deben ser reconocidos y valorados en toda su plenitud y con el mismo valor. Saludos cordiales