Que en lugar de salir a marchar, salgamos a divertirnos seguras.
Que no vuelva a existir un día para la mujer, sin que estemos incluidas todas.
Que no nos vuelvan a discriminar doblemente primero por ser mujeres, luego por tener una discapacidad.
Que nunca se nos prohíba tener libertad financiera y reproductiva.
Que no callen nuestra voz al hablar con nuestros acompañantes en lugar de dirigirse a nosotras.
Que no nos vuelvan a ver con lástima ni como mujeres con menor valía.
Que nunca insinúen que no podemos estudiar porque si una mujer no sirve para nada, una mujer con discapacidad menos.
Que jamás nos digan que tengamos hijos para que nos cuiden y que nosotras somos incompetentes para cuidarlos.
Que no pretendan que las mujeres con discapacidad tengamos solamente parejas con discapacidad.
Que nos permitan ser parte de la vida política del país porque hasta hoy en día sólo siguen considerando que los hombres con discapacidad son los únicos que pueden ocupar los cargos de inclusión.
Que dejen de utilizar nuestra discapacidad para insultarnos con términos mediocres del pasado.
Que no nos encasillen a todas en un tipo de empleo generalizado sólo por no abrir espacios laborales dignos.
Que entre las mujeres sin discapacidad exista sororidad para que no nos invisibilicen como si esta no fuera también nuestra lucha.
Que no seamos víctimas de violencia de ningún tipo pero sobre todo de la violencia que viene de otras mujeres.
Que no nos quieran casar con el primero que se nos pone enfrente porque no nos creen dignas de amor y respeto.
Que se detengan antes de decirnos que si una mujer sin discapacidad no puede estar sin un hombre, una mujer con discapacidad menos.
Que no nos vuelvan a pisotear diciendo que terminamos la escuela porque nos pasaron por tener una discapacidad.
Que no nos inviten a los eventos y fiestas por aparentar o porque dicen que se ve mal no invitar a mujeres con discapacidad.
Basta de excluirnos, bastah de discriminarnos, basta de humillarnos.
Somos mujeres, somos valiosas, no somos sólo nuestra discapacidad.
Exijo que la sociedad no me excluya por mi discapacidad.
Que mi voz resuene como un grito feroz.
Éste 8M somos todas y si no estamos todas, entonces no somos.
Escrito por: Aída Marcela Vázquez García #BlindDelicious
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