Cada 12 de septiembre en México, celebramos el Día Nacional de las Mujeres con Discapacidad, una fecha que nos invita a reflexionar sobre las historias de valentía, lucha y superación de millones de mujeres que, a lo largo de la historia, han enfrentado innumerables barreras sociales, físicas y culturales para lograr un lugar justo y digno en nuestra sociedad.
La historia de nosotras las mujeres con discapacidad en México está marcada por la resistencia y la fortaleza.
Durante siglos, hemos sido invisibilizadas, relegadas a los márgenes de la sociedad y, muchas veces, estigmatizadas por nuestra condición.
La discapacidad no solo ha sido vista como un impedimento físico o mental, sino como una razón para discriminar, negar oportunidades y limitar la participación activa en la vida social, económica y política del país.
Las mujeres con discapacidad enfrentamos obstáculos únicos que se entrecruzan con el género y la discapacidad.
La discriminación de género y la discapacidad han sido fuerzas paralizantes que nos han impedido durante décadas, acceder a la educación, al trabajo, a la participación política, e incluso a derechos fundamentales como la salud y la justicia.
A menudo nos hemos visto invisibilizadas tanto en los movimientos feministas como en aquellos que defienden los derechos de las personas con discapacidad, lo que ha generado una doble exclusión.
Enfrentarse a un entorno donde las infraestructuras no están adaptadas, donde las oportunidades laborales son limitadas y donde prevalecen estereotipos que nos ven como dependientes o incapaces, ha sido una constante en nuestras vidas.
Sin embargo, a pesar de estos desafíos, las mujeres con discapacidad hemos levantado la voz, exigiendo nuestros derechos, logrando avances significativos, ganando terreno
en diferentes ámbitos de la sociedad mexicana.
Un ejemplo claro es el acceso a la educación inclusiva, donde cada vez más mujeres estamos alcanzando niveles educativos superiores, rompiendo con los prejuicios que nos encasillaban en roles limitados.
También en el ámbito laboral hemos logrado destacar. A pesar de que las tasas de empleo para personas con discapacidad son aún bajas, cada vez más empresas comienzan a entender el valor de contar con una fuerza laboral diversa e inclusiva.
Las mujeres con discapacidad estamos encontrando nuestro lugar en profesiones que antes nos eran vedadas, demostrando que nuestras capacidades van mucho más allá de cualquier limitación física.
Entre las mujeres mexicanas con discapacidad que han marcado la diferencia, se encuentra Teresita de Jesús González, una mujer con discapacidad visual que ha destacado en el ámbito de la educación.
Teresita es maestra de educación básica y ha inspirado a muchos con su ejemplo de superación. A pesar de su discapacidad, ha encontrado en la enseñanza una manera de transformar vidas y generar conciencia sobre la inclusión.
Otra mujer que ha sobresalido es María José Morales, una atleta paralímpica que también tiene discapacidad visual.
María José ha llevado el nombre de México a lo más alto en competencias internacionales, demostrando que no existen barreras cuando se trata de la voluntad y la determinación de alcanzar los sueños.
A lo largo del tiempo, varias figuras públicas han reconocido la importancia y la contribución de las mujeres con discapacidad.
Una frase célebre que resuena es la de Helen Keller, una de las activistas más influyentes en la historia de las personas con discapacidad:
“La seguridad es principalmente una superstición. La vida es una aventura atrevida o no es nada”.
Estas palabras no solo reflejan el espíritu combativo de las mujeres con discapacidad, sino también la necesidad de desafiar constantemente los límites y expectativas impuestas por la sociedad.
En México, también encontramos figuras como Lorena Ramírez, corredora rarámuri, quien ha dicho:
“La fuerza no está en lo que ves, está en lo que crees”.
Aunque su contexto no está ligado a la discapacidad, sus palabras resuenan con el espíritu de lucha de las mujeres con discapacidad, quienes hemos tenido que creer en nosotras mismas para enfrentarnos a un mundo que, muchas veces, no nos da un lugar.
El Día Nacional de las Mujeres con Discapacidad no es solo una conmemoración; es un llamado a la acción. Es un recordatorio de que, como sociedad, aún tenemos un largo camino por recorrer en la construcción de un México inclusivo, donde todas y todos, independientemente de nuestras condiciones, tengamos las mismas oportunidades para crecer, soñar y prosperar.
Reconocer la lucha de las mujeres es una deuda de justicia. Nos toca a cada uno de nosotros abrir los ojos, sensibilizarnos y, sobre todo, actuar. Porque las mujeres con discapacidad no solo tenemos el derecho, sino el poder, de transformar nuestra sociedad.
Que nuestra valentía sea una inspiración para todos y que la lucha nos impulse a construir un mundo más equitativo.
Como dijo una vez la activista Malala Yousafzai:
“No debemos olvidar que el cambio lo hacemos entre todos. Cada uno de nosotros tiene el poder de hacer la diferencia”.
Y hoy, ese cambio comienza reconociendo el valor, la resistencia y la determinación de las mujeres con discapacidad en México.
Escrito por: Aída Marcela Vázquez García #BlinDelicious 
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Es increíble y tristísimo que en pleno siglo XXI las mujeres tengan que enfrentar retos sociales que lejos de facilitarles la vida desde cada una de sus discapacidades, sean barreras para su desarrollo personal, profesional, etc.
Las mujeres no somos el Sexo débil, ni diferente, merecemos las mismas oportunidades ya que tenemos grandes ejemplos de mujeres que a pesar de sus discapacidades, nos representan en el Mundo! Son un ejemplo de vida
Estimada Lilia te agradecemos tu comentario, coincidimos plenamente contigo en que es una verdadera lástima que en la época en la que nos encontramos la mujer con discapacidad enfrente a una doble barrera, una por el hecho de ser mujer y la otra por tener una discapacidad. Las cosas en nuestro país tienen que cambiar y en cuanto oportunidad haya, manifestaremos nuestra inconformidad ante esta, sabedores que contamos con el apoyo de nuestros lectores. Saludos cordiales.