Finalizaba el ciclo escolar en una escuela de educación primaria de la ciudad de Culiacán, Sinaloa y dos alumnos con ceguera culminaban su primer grado consiguiendo grandes metas durante su etapa escolar, durante las clases aprendieron el proceso de alfabetización en el sistema Braille a través de diferentes estrategias que emplearon el maestro de aula regular como el de educación especial, de igual manera los alumnos consolidaron la noción de número con material concreto y su respectiva simbología Braille.
Al organizar el festival de clausura se convocó a los alumnos ciegos para que asistieran al evento, dándole la noticia de que serían galardonados como uno de los alumnos sobresalientes por su nivel académico.
Los padres asistieron gustosos al evento, cuando se llegó la conmemoración a sus hijos los situaron en la mesa de honor, donde se encontraban los demás estudiantes que iban a recibir sus reconocimientos por la Institución.
Se inició el festival con las palabras del director de la escuela, después se declamaron poesías, cantos y números artísticos entre otros.
Una vez iniciado el evento, se procedió a la entrega de reconocimientos, por lo que se nombró al primero, segundo y tercer lugar del grupo primero “A”, de igual manera se nombraron a los alumnos del primero “B”, donde se hallaban los alumnos con discapacidad visual.
Sin embargo, los alumnos con ceguera no fueron requeridos, los padres se sorprendieron porque no se les había otorgado el diploma del cual habían sido convocados, más tarde mencionaron el nombre de los alumnos para darles un reconocimiento “especial” por su nivel académico.
los familiares de los chicos se incomodaron porque a sus hijos los habían discriminado, ya que merecían ocupar uno de los tres primeros lugares del grupo, considerando que los promedios obtenidos eran de los más altos.
Para no incurrir en este hecho discriminatorio, lo correcto hubiera sido que de acuerdo a su promedio general se le hubiera dado uno de los primeros lugares y ser parte del grupo al igual que sus demás compañeros; sin que exista justificación alguna para la entrega de un reconocimiento “especial” y darles un trato de alumnos “especiales”.
Nos gustaría saber:
¿De qué manera piensas, si eres padre de un niño con esta condición?
o bien ¿Qué opinas como maestro cuando el alumno es parte del grupo?
Déjanos tu comentario en la parte final del artículo estando en el blog.
Artículo escrito por el Doctor Ignacio Santiesteban Niebla, Doctor en Educación y Diversidad, Especialista en Ceguera y Baja Visión, Culiacán, Sinaloa, México. Mayo 2025.

