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¿Sabían que existió un cuarto Rey Mago?

Imagen del 4 rey mago, en la parte de arriba de la imagen viene el nombre de él Artaban

“Hay una leyenda que sin ser parte de la revelación nos enseña lo que Dios espera de nosotros, esa leyenda es la del cuarto Rey Mago llamado Artabán”

Estamos terminando una de las épocas más bellas del año, una época en la que en tan solo 14 días celebramos festividades muy importantes como la Nochebuena, la Navidad, el final de un año, la llegada del año nuevo y el Día de Reyes, cada una de ellas con su contenido muy especial, con su mensaje muy propio, pero sobre todo con un gran significado.

Si hablamos de la última de estas festividades, la del Día de Reyes, cuantos recuerdos imborrables tenemos en nuestra mente, en nuestro corazón, esa noche era en verdad interminable, ansiábamos que llegara la mañana para asomarnos y darnos cuenta si los reyes magos, Melchor, Gaspar y Baltazar nos habían dejado los juguetes solicitados.

Previo al esperado día, otro momento inolvidable era al escribir la carta a los reyes magos, todos manifestábamos habernos portado bien, aunque no fuera totalmente cierto, pero si decíamos la verdad nos daba miedo que no nos trajeran el juguete soñado; las promesas de cambiar y portarnos bien eran por demás inocentes y encantadoras. No podemos permitir que la hermosa tradición de los reyes magos se pierda, tenemos que inculcarla en nuestros hijos, en nuestros nietos y hacer todo lo que esté a nuestro alcance para mantenerla viva.

Y después de casi dos mil años, el milagro de los reyes magos continúa, muchos de nosotros desconocíamos la existencia de un cuarto rey mago y es la leyenda que queremos compartir con ustedes.

La leyenda del cuarto Rey Mago.

Se cuenta que había un cuarto rey mago llamado Artabán, que también vio brillar la estrella sobre Belén y decidió seguirla.

Como regalo pensaba ofrecerle al Niño un cofre lleno de perlas preciosas, sin embargo, en su camino se fue encontrando con diversas personas que iban solicitando de su ayuda.

Este rey mago las atendía con alegría y diligencia e iba dejándoles una perla a cada uno, pero eso fue retrasando su llegada y vaciando su cofre.

Encontró muchos pobres, enfermos, encarcelados y miserables y no podía dejarlos desatendidos, se quedaba con ellos el tiempo necesario para aliviarles sus penas y luego procedía su marcha, que nuevamente era interrumpida por otro desvalido.

Sucedió que cuando por fin llegó a Belén ya no estaban los otros magos y el Niño había huido con sus padres hacia Egipto pues el Rey Herodes quería matarlo.

El rey mago siguió buscándolo ya sin la estrella que antes lo guiaba, buscó y buscó y busco y dicen que estuvo más de treinta años recorriendo la tierra buscando al Niño y ayudando a los necesitados.

Hasta que un día llegó a Jerusalén justo en el momento que la multitud enfurecida pedía la muerte de un pobre hombre, Mirándolo reconoció en sus ojos algo familiar, entre el dolor, la sangre y el sufrimiento podía ver en sus ojos el brillo de la estrella.

Aquel miserable que estaba siendo ajusticiado era el Niño que por tanto tiempo había buscado, la tristeza llenó su corazón ya viejo y cansado por el tiempo.

Aunque aún guardaba una perla en su bolsa, ya era demasiado tarde para ofrecérsela al Niño que ahora convertido en hombre colgaba de una Cruz, había fallado en su misión. Y sin tener a donde más ir, se quedó en Jerusalén para esperar que llegara su muerte.

Apenas habían pasado tres días, cuando una luz aún más brillante que la de la estrella llenó su habitación, era el Resucitado que venía a su encuentro, el rey mago cayendo de rodillas ante Él tomó la perla que le quedaba y extendió su mano mientras hacía una reverencia.

Jesús le tomó tiernamente y le dijo: Tú no fracasaste, al contrario, me encontraste durante toda tu vida, yo estaba desnudo y me vestiste, yo tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estuve preso y me visitaste, pues yo estaba en todos los pobres que atendiste en tu camino.

Muchas gracias por tantos regalos de amor ahora estarás conmigo para siempre, pues el cielo es tu recompensa.

Sigamos el ejemplo del Cuarto Rey Mago¡¡¡

Comentario final.

Una hermosa leyenda que vale la pena dar a conocer al mayor número de personas, proponiéndonos, en la medida de nuestras posibilidades, seguir el ejemplo del cuarto Rey Mago.

Artículo escrito por José Antonio Anguiano Cortés, que se publica en el blog HIT – Hagamos de la Inclusión un Todo bajo la responsabilidad del autor.

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