Se llegaban las fiestas decembrinas, una familia visitaba un centro comercial para la compra de un arbolito de navidad y colocarlo en su casa con sus respectivos regalos.
En la familia se hallaba Érica una niña con ceguera, a quien su mamá daba a tocar las esferas de diversas texturas.
Una vez llegaron a su casa instalaron el árbol navideño con sus adornos y luces de colores.
Érica estaba muy ilusionada con el festejo de navidad, pues era el primer año que ponían árbol en su casa.
Al día siguiente llega la abuelita y le dice a su hija:
¿Para qué pones árbol de navidad si la niña no puede verlo?, además no tiene caso ese gasto innecesario.
La mamá de Érica le responde:
Mamá la niña debe saber el significado de la navidad; aunque ella no pueda ver los adornos, los puede tocar y saber lo que hay en el arbolito.
La señora comprendió que aún sin poder ver su nieta podía entender el significado de dicha fecha.
La abuelita platica con Érica y promete regalarle el próximo árbol navideño, pero será uno natural y grande para que pueda percibir su olor y tocarlo.
La mamá de Érica mostró un gesto de alegría al ver que su madre había comprendido la situación, porque Érica era igual a sus demás nietos y su discapacidad visual no era un impedimento para disfrutar la navidad, además de integrarse a la sociedad.
Artículo escrito por el Doctor Ignacio Santiesteban Niebla, Doctor en Educación y Diversidad, Especialista en Ceguera y Baja Visión, Culiacán, Sinaloa, México. Diciembre 2024.

